Las maricas de Palacé

Foto/Juan Erasmo

Por Verónica Duque / UPB
Las miradas: inquisidoras. Se miran unas a otras exhibiendo los efectos de las hormonas femeninas en sus cuerpos viriles, o alardeando de sus “tetas” operadas en Europa. Competencia en el baile, en las curvas y la clientela. Ellas son las travestis de Palacé, las musas de la noche, las vírgenes de lo profano, los símbolos sexuales de quienes no aceptan su gusto por los hombres si no están vestidos de mujer.

La combinación del perfume, el polvo, las bases y los brillos, se fusionan con el sudor de hombre que trata de ser disimulado. Taxis y carros lujosos se incorporan al escenario en el Centro de Medellín, intimidando con las luces, los vidrios cerrados y las pausas en los semáforos. Rojo: la oportunidad para que las lentejuelas, la mirella, el rubor y el carmesí de los labios se extienda frente a los espectadores que miran de reojo la presa que comerán esa noche, en actitud de cazadores hambrientos.

Por las calles se pasean Allison y la Costeña, marcando territorio, mirando quién está nueva en el oficio, llegada de Cali, Pereira o La Costa. Ellas son las travestis que mandan la parada, cobran impuesto por trabajar, son $5.000 semanales o dos rones, si no las “pelan”. Más que respeto, infunden miedo.

En la esquina de Bolivia con Palacé: La Raza, Las Delicias y el Bar Palacé. Lentejuelas, brillantes, perfumes, minifaldas, tacones, cabellos lacios, rizos aplacados, pieles empastadas, pestañas postizas y cejas remarcadas. Pero detrás del maquillaje, la indumentaria y las voces fingidas; una historia, un cuerpo que no corresponde al sentir, una actitud de defensa y represión, que se mezcla con bailes eróticos, risas y simpatía.

La práctica del travestismo se hizo presente desde la Antigua Grecia, donde los roles femeninos se encomendaban a varones; la participación de las mujeres estaba prohibida. Desde la mitología de aquel entonces hubo espacio para leyendas como la de  Tiresias y Andrógine, y relatos como el de Hércules. Todos ellos planteando la diatriba entre la fuerza del hombre y la belleza de la mujer en un solo ser.

Foto/Juan Erasmo

Foto/Juan Erasmo

En la parte de atrás de la Catedral Basílica Metropolitana, enjaulada entre muros de concreto de edificios residenciales, un nuevo supermercado y la Iglesia, está la Plaza Mon y Velarde . Este espacio, reformado hace poco, es un cruce ocupado más por transporte público que por carros particulares o peatones. Sobre la calle Argentina la plaza yace sola, sin sillas, ni personas que le den vida. Hace cuatro años era donde se mantenían las travestis, pero los servicios sexuales al aire libre, los hurtos y las peleas hicieron que las trasladaran iluminando la Plaza y dejándola sin visitantes.

Atravesando la Avenida Oriental y las carreras Venezuela y Palacé está la Barbacoa. Una calle que se divide en tres tramos, cada uno con disparejos públicos y establecimientos. En la primera Barbacoa, encima de la Avenida están los sitios donde desayunan académicos, es la puerta a uno de los sectores residenciales del Centro. Detrás de bonitas fachadas hay lugares para Saunas Gays, donde entran hombres con naturalidad y pertenencia. En la segunda están los bares gays, también algunos hoteles con exclusividades para parejas heterosexuales. Y por último en la tercera hay lugar para todo, debajo de Palacé se corrompe lo que se viene construyendo con academia y religión. Acá se encuentran hoteles sin restricciones, expendios de droga y travestis caminando.

“La Raza” es el más conocido bar de travestis de Medellín. Lady lo administra y trabaja allí hace un mes, pero existe hace 18 años. La cabeza está rapada, sólo tiene un arete, una cicatriz de piercing en la ceja izquierda y el cuerpo es robusto. Sonríe mientras abre el establecimiento a las 4:00 p.m., algunas travestis le ayudan a abrir mientras que escuchan la música y la siguen con los labios colorados. “Lo que más se consume aquí es cerveza, sea Pilsen o Águila, además de cigarrillos”. Lady dice que lo que más la impresiona son lo bonitas que son, pero que el ambiente de trabajo es difícil por las drogas y el hurto.

Las mesas y los taburetes son de madera, hay un dispensador de condones a $200, la luz del letrero es roja y adentro es oscuro. Su trato con ellas es como a cualquier otro cliente. “Las que más consumen son ellas, porque les dicen a los hombres que vienen que las inviten. Algunas en vez de licor toman yogurt, porque no toman trago o tienen hambre”. Antes de trabajar allí, Lady era una desempleada más, que hoy labora hasta las 3:00 de la mañana, aunque los fines de semana hasta más tarde mientras hace el inventario con la dueña y otra mujer. “Aquí todas ayudamos a cuidar, siempre hay una en el bar y otra sentada del otro lado, porque cuando uno menos piensa les roban a los clientes”.

Siguiendo a La Raza, está el bar Punto G, administrado por Pacha, quien luego de travestirse desde los 11 años, ya no lo hace más y se dedica a administrar el bar. Lo abre de 11:00 de la mañana a 12:00 de la noche, de ahí que sea el “putiadero del día”. Punto G, es un establecimiento pequeño y oscuro, que presta las sillas para que las travestis de sienten afuera y esperen a algún cliente que quiera “servicios mañaneros”, como dice Sara María. Ella va desde temprano porque está ahorrando para operarse las “tetas” a final de año, con sus 26 años decidió no volver a Sandiego, otro sector de “putas”. “Eso allá está muy peligroso, la competencia es miedosa y uno pocas veces sale bien librado”.

Son las 5:00 de la tarde. Afuera de La Raza está Valen, una travesti de 14 años, que lleva un año en el oficio. Vive en Manrique y va de lunes a sábado,  de 2:00 a 6:00 a “putiar”. “A mí siempre me gustaron las muñecas”, dice mientras acaricia su pelo y mira su alrededor. En la casa saben, es la mayor de los hermanos y no le dicen nada, porque ella es la que lleva plata. Con short rojo, ombliguera azul y asomos de unos pechos que empiezan a crecer por las hormonas afirma que no sueña quitarse el pene. “Si yo tuviera la oportunidad me pondría tetas o compraría una casa. Y si pudiera estudiar me gustaría hacer medicina”. En la semana se hace $300 mil, a veces más, a veces menos. “Hasta ahora me ha ido bien, sólo tengo una puñalada”, asegura mientras muestra su cicatriz en el antebrazo derecho.

Entre La Raza y Punto G está sentada la matrona de las travestis: La Costeña. Sale todos los días, a toda hora, más que sostenerse por clientes, lo hace con la “vacuna” o impuesto que le cobra a las demás. Es seria, morena, alta, robusta y utiliza prendas muy pequeñas y brillantes. El cabello es postizo, los ojos muy maquillados y se conoce a todos los del sector. “El jueves 13 de noviembre cumplo 18 años en el oficio”, dice sin sostener la mirada o agregar algo más.

La Sili es la travesti que más plata tiene de todas. Algunos dicen que los primeros viajes que hizo a Europa los realizó como mula, otros dicen que consiguió “marido italiano”, pero la verdad es que hoy es dueña del Hotel Roma, la discoteca El Club y medio Lovaina. Los fines de semana se pasea en su camioneta, con un cortejo de hombres selectamente escogidos por ella, que va mirando a quién llevarse para Europa a prostituirse. Inicialmente La Sili les paga los pasajes y gastos básicos, y luego de que estén estables dentro del oficio le van pagando, se demoran cerca de dos años reembolsándole. Muchas se quedan allá, se operan y como ganan, gastan.

El Bar Las Delicias, a diferencia de los demás del sector, pone sólo música romántica y se abstiene de compartir el lugar con las travestis. Rubí, la administradora lleva 10 años, y Adriana López, empleada, cuatro meses. Lo que más se consume es cerveza. “Más que todo los que vienen son hombres mayores, que miran a la gente pasar mientras escuchan música y toman cerveza”, dice Adriana quien está encargada de abrir de 2:00 de la tarde a 2:00 de la mañana.

El Bar Palacé es otro conocido establecimiento del sector. Andrés Cárdenas y su esposa son los administradores hace tres años. Abren todos los días de dos a dos. Lo que más se consume es ron, que vale  $1.800, y son los clientes quienes los compran para la travesti que se lo pida. “Lo más difícil de trabajar aquí son las peleas entre ellas, además de los hurtos a los clientes. Cuando se me sale de las manos llamo a la Policía para que imponga orden”. De fondo suena electrónica, dance y salsa. Es aquí donde más bailan e interactúan entre ellas, fuman, se sientan en las mesas y cantan las canciones simulando saber las letras en inglés.

“La que más trabaja es la lengua”, dice Sofía, mientras trata de seguir a Jennifer López con su let’s get loud, let’s get loud, turn the music up, let’s do it.  Con rasgos suavizados, sombras rosadas sobre los párpados, el cabello recogido y un par de mechones adorna su rostro. Las cejas están recalcadas, los labios son gruesos y la nariz prominente. Luce un tatuaje de sol en el muslo derecho y senos pequeños, toma cerveza, suelta y recoge su cabello, y se prepara para ir a la barra a conseguir “marrano” que le dé para una empanada envigadeña. Sacude el tarro de la salsa rosada, pero no le sale nada.

Sofía siempre quiso ser mujer, desde pequeña se ponía la ropa de su hermana y mamá cuando ellas no estaban. En su casa sospecharon de sus inclinaciones, pero las ignoraban. Antes de desempeñarse como travesti, estuvo estudiando peluquería, pero le tenía que trabajar a alguien y eso no le daba lo suficiente para pagar los gastos diarios. Así que decidió travestirse y empezar a “putiar”.

Foto/Juan Erasmo

Foto/Juan Erasmo

La bienvenida se la dio Lovaina, una amiga se lo había recomendado, pero el sitio era sucio, viejo y no la dejaban fumar marihuana. Se trasladó entonces para el barrio Prado, donde paga 15 mil el día, y la dejan poner música duro y fumar sin problema. A sus gastos matutinos se le suman los siete mil de la comida y los tres mil de la hierba. Además consume perico, sacol y bazuco.

“El ratico vale 30 mil pesos, uno los masturba, se los mama y cuando pagan más entonces uno les da más, se lo deja meter o se los mete, por eso no me lo puedo quitar”. Dice Sofía que se comporta dependiendo del cliente, “si es chimba y huele rico a uno no le importa tanto que le paguen, en cambio si es viejito o feo, uno le cobra bastante”. Además comparte que “si el cliente consume bazuco, y está bien trabado uno les roba lo que tengan y ellos quedan sanos, yo los atiendo bien para que no crean que yo fui la que les robó”.

Patricia Barrientos, psicoanalista egresada de la Universidad San Buenaventura de Medellín, explica que “el travestismo es la caracterización del sexo opuesto. En este caso la persona sólo asume a través de la vestimenta, ornamentación, maquillaje y comportamiento la apariencia del género contrario, mas no necesariamente tiene una identidad con él. Esta práctica se puede efectuar de vez en cuando, sin que se involucren las inclinaciones sexuales del individuo. Los motivos para hacerlo varían entre expresar sentimientos, por diversión o excitación sexual. El travesti siente pertenencia a su género, es decir, no desea cambiar de sexo como tampoco implica homosexualidad o vínculo directo con la prostitución.”

¿Medidas estéticas?

El sueño de todas las travestis de Palacé: “tener tetas y culo”. Ahorran para ponerse silicona, pero mientras tanto, se hacen inyectar silicón por “La Chichón o cirujana”. Ella es otra travesti, inyecta por 100 mil pesos el medio litro y aparte cobra el material, que cuesta dependiendo de la cantidad y la densidad del líquido. El más barato cuesta 15 mil, mientras que el más espeso está a 150 mil pesos.

Antes de iniciar con el procedimiento La Chichón inyecta xilocaína para anestesiar la zona, luego introduce el silicón en cuatro puntos de las nalgas con jeringas esterilizadas.  Como requisitos están el pago anticipado, además de asegurar estar tomando hormonas para que los tejidos les hayan cedido; y como cuidados recomienda guardar reposo una semana y no sentarse. Algunas dicen que en las inyecciones de los pechos se le han muerto algunas travestis por el traspaso de los líquidos a los pulmones, sin embargo ella lo niega y no hay nada que dé cuenta de ello.

“En el 80 putiar era muy diferente, era muy bien pagado y había clientes para todas. Se lo digo yo que trabajaba con otras 70″. Silvana fue travesti 20 años, ahora es vendedor ambulante en el Parque Bolívar, está carnetizado, y se sostiene con las ventas que hace en su carro de mecato, tintos y cigarrillos.  Con pocos dientes en la boca y el cabello decolorado en mechones, dice que tomaba hormonas para que le crecieran senos y se le ancharan las caderas.

Hace 25 años los servicios completos valían cinco mil pesos, y los ratos 500. Dentro de sus mañas estaba la escoba, que consistía en que los clientes pagaban por adelantado y dejaban la ropa y pertenencias en dos clavos a la entrada de la habitación. Mientras una hacía el servicio otra se llevaba la ropa, robaba y luego la ponía en el mismo lugar, asegura Silvana. “El cliente quedaba sano y si se daba cuenta, el administrador llamaba a la Policía y nos encanaban, pero las otras estaban comprometidas a mandar mercado a Bellavista (la cárcel) y a visitar los domingos”.

En esa época se “putiaba” en Lovaina, Guayaquil, El Colombiano, Palacé con Amador y Maturín con Carabobo. “A uno siempre le tocaba dar nalga, ahora eso es por parejo”, agrega. Los bares más conocidos eran Karioka, la Isla y El Doctor; y el hotel más popular era La Escoba. Las travestis más conocidas eran La Melliza, La Cobra, Pamela, Candy La Lunareja, Topacio, Jennifer, Colorina, La Panameña y la Mariposa.

Hoy los hoteles más conocidos para prestar los servicios son El Calipso, El Tropical, El Libia, El Amoroso, El Colombiano, El Amistoso, El Costa Azul, El 55, Brisas del Parque, El Mónaco, El Majestic y el Colonial, entre otros. Los nombres de las travestis han cambiado, ya son Sofía, Paulina, Priscila, Penélope, Johana, Susana, Valeria, Catalina, Mariana…

La autoridad

“Cuando los soldados hacían barridas nosotras preferíamos entregarnos a la Policía, porque si no terminaba uno en Santa Elena empelota y cascada”. Se vieron sometidas a abusos de autoridad de soldados,  policías y “la mano negra”, un grupo de guajiros que las golpeaban por tener ropa interior de mujer. Mientras atiende un cliente y le sirve tinto, se aprecian en sus antebrazos llenos de cicatrices enrojecidas. “Hubo una época donde uno con tal de no dejarse llevar a la cana (cárcel) se cortaba los brazos y el cuello. Porque así nos dejaban quietas y si no pues decíamos que teníamos SIDA”.

Actualmente a la Policía le corresponde estar presente en aras de defender al ciudadano, y de combatir el hurto y el consumo de sustancias psicoactivas, estupefacientes y alucinógenos. Además las travestis mantienen elementos corto punzantes: navajas, cuchillas y picos de botellas, utilizados como herramientas de defensa. Pero de otro lado las travestis se quejan de detenciones arbitrarias, abuso físico y verbal al momento de los arrestos y tratamiento indebido en lugares de reclusión temporales. “Yo no entiendo por qué los policías nos llevan, si hay cárceles de mujeres, de hombres, pero no hay cárceles de maricas, entonces dónde nos van a poner”, dice Paulina.

A estas autoridades se les suman Las Convivir, un grupo de civiles armados que están a cargo de la seguridad de varios sectores de la ciudad. Estos hombres caminan por las calles asegurándose de que haya orden, se sostienen con las “colaboraciones” de los establecimientos y según ellos es a través del diálogo que solucionan los problemas con las Travestis. Sin embargo ellas les huyen, porque sostienen que si ellos se dan cuenta de que le robaron a un cliente, es fija una tunda.

Esta entrada fue publicada el 25 mayo 2010 a las 14:28. Se guardó como Ideas Fluyendo... y etiquetado como , , , , , , , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

17 pensamientos en “Las maricas de Palacé

  1. efrain en dijo:

    muy especial el reportaje, nunca he llegado a estar con un travesti porque me da miedo que me atraquen, ellas mismas se han encargado de que los hombres que les buscan van prevenidos o con temor. quisiera tener un a experiencia con alguien y ala final estar en este circulo debido al engaño que me hizo mi novia despues de 9 años de estar conmigo con un tipo de mayor edad que se consiguio en francia por internet y junto con el querian robarse nuestro hijo de 3 años rumbo a francia. esto paso este año. y David mi hijo ya no esta conmigo.

  2. fercho en dijo:

    hola me encantaria conocer travestis, donde `puedo contactar alguno, correo, facebook…en fin, su gustan me agregan mi correo es el_fercho8@hotmail.com kiero conocer y experimentar nuevas sensaciones

  3. angel199319@hotmail.es en dijo:

    hola miguel quiero tener sexo con un travesti o una hemafrodicta que sean de medellin mi messenjer es angel199319@hotmail.es un beso para todos los travestis muuuuuuuuuaaa

  4. potrusca en dijo:

    En mi caso procuro ser penetrado por travestis algo gorditas y me encanta.
    soy feliz al ser anodizado.

  5. luis alejandro obregon en dijo:

    HOLA me gustaria contactar travestis
    o que me meanden correos de travestis o trans de
    MEDELLIN .GRACIAS Y HASTA PRONTO

  6. juan-fernando-olaya en dijo:

    desearia que celeste algundia se dejara tocar de mi por que tu erse muy linda y tienes un cuerpo de berdad y una sonrisa muy senxual celeste

  7. juan-fernando-olaya en dijo:

    mugustaria al gun dia tener una relacion con una transexual bien linda y tierna para mi

  8. andres en dijo:

    andrea: por si alguien desea dejar un mensaje,por si me quiere conocer en persona mi msn es 57natalia@hotmail.es
    si desean el 28 de esta mes nos vemos en el bar la raza,estoy contenta por q por fin encuentro un sitio como este para putiar! q rico en minifalda en tanguitas chaoss.

  9. hola bellas travestis quiero saber sí el bar la raza queda en prado centro la que me contesté voy y se gana mi colita está buena pompía (quiero conocer travestis blancos y gays morenos no negros )

  10. andres en dijo:

    hola peladas sera q el silicon en las nalgas es malo ps yo tengo un amigo q se lo hecho hace un año y nada ha pasado… pero me dijeron q la silicona de pelo es mucho mejor bayy q esten bn espero respuestas

  11. ALONDRA en dijo:

    hola me gustaria tener noticias de mis amigas de lovaina ( la chama la q tenia lacasa en barranquilla con popayan.. y de ( la sily… la del hotel roma) y de mariluz la peluquera… y de (don amado q tenia casa en santamarta con palace…. y de la brillitte.. q tenia casa defrente ala chama y de la sily… y de la alvaro la piroba de palace… ( ALONDRA ) gracias y megustaria tener noticias de todas ellas..si viven ..aun q bellos tiempos en los q vivi alli..

  12. alejo todo se puede cumplir silodeseas de verdad.. si tu lo deseas yo puedo ser esa q tu dices.. soi bien femenina y mesiento realisada..en todo .. soi transexual des los 14 .años.. soi costeña..y e viajado al exterior..

  13. Me gustaria putear con eyas

  14. luis en dijo:

    quiero conocer sitios en medellin donde pueda estar con travestis lesbianas hemafroditas etec

  15. Alejo en dijo:

    Me encantaria tener una relacion con un travesti bien femenino ese es mi sueño sexual.

    Sera que se me cumple algun dia

    • andres en dijo:

      holas,
      soy travesty desde q tenia 14 años pero no lo e demostrado por q estaba tratando de ser policia, pero me ragaron en los examenes.
      ahora me siento muy feliz por q si me puedo declar como lo q soy un travesty.
      debo conocer a Lili y a la patrona la costeña por q yo si les pago la vacuna, el proximo 28 de diciembre boy para alla a putiar me encanta hacerlo a mis 29 años.
      alla nos vemos!!!
      ANDRES ANDREA

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